La calidad, en su formulación más general, consiste básicamente en una especificación del producto y de un cumplimiento correcto de esa especificación en el proceso de fabricación. Ambos aspectos determinan la calidad. Un producto mal especificado no podrá tener calidad; un proceso de fabricación que no cumple la especificación, tampoco.

En la construcción:

Especificación de producto = proyecto + normativa existente.

El proyecto define documentalmente las soluciones adoptadas, su formas, los materiales a emplear y sus características y el proceso de ejecución.
La normativa proporciona especificaciones generales a las que se deben sujetar el proyecto, los materiales y la construcción.

Cumplimiento de la especificación = Proceso de ejecución de la obra = selección de materiales adecuados (cumplen normas y proyecto) + colocación correcta en obra (cumplen proyecto).

Por ello, es necesario aplicar a estas actividades un adecuado sistema de control.

El control de calidad del producto constructivo consta de:

1. Pruebas y ensayos "in situ" de suelos, toma de muestras y ensayos de laboratorio para la realización de informes de cimentación (previo al proyecto).
2. El control del proyecto, mediante su revisión.
3. El control de la ejecución, mediante la supervisión del proceso de puesta en obra.
4. El control de los materiales, mediante ensayos de laboratorio.
5. El control de los sistemas e instalaciones, mediante pruebas de servicio.

Estos controles se desempeñan habitualmente por dos agentes de control:

Agente de control de calidad
Controla
Entidad de control o Asistencia Técnica. Proyecto.
Proceso de puesta en obra.
Laboratorio. Suelo de implantación.
Materiales que se incorporan a la obra.
Pruebas de servicio de sistemas e instalaciones.

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